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miércoles, 1 de junio de 2016

¿Qué usos tiene la homeopatía en el deporte?

La homeopatía puede emplearse en el ámbito deportivo para distintos usos. Es una terapia que resulta eficaz para las personas de vida activa pues ayuda a una pronta recuperación y sin efectos secundarios. 

La posibilidad de recurrir a esta terapia para los profesionales del deporte implica importantes ventajas. Así, se emplea para el abordaje de lesiones musculares diversas, contracturas, fatiga por sobresfuerzo o también para el alivio de agujetas.


Hay que tener en cuenta además que la homeopatía carece de efectos adversos, por lo que su ingesta no conlleva molestias digestivas, somnolencia o pérdida de concentración, algo vital para los deportistas que se enfrentan a pruebas competitivas. 

Del mismo modo, no se encuentra dentro de las sustancias dopantes y los medicamentos homeopáticos no presentan interacciones medicamentosas de manera que se pueden compatibilizar con otros tratamientos. Otra de sus ventajas es que además de tomarse con facilidad se presentan en formas farmacéuticas y envases que son cómodos de transportar durante las competiciones.

La homeopatía es una opción interesante para tratar al deportista de una forma amplia. En el caso de padecer trastornos comunes como gripe, tos o estados de ansiedad o estrés, es también una alternativa a valorar entre las personas que practican deporte de forma asidua.

Esta terapia no sólo tiene en cuenta la enfermedad, valora al individuo en su conjunto teniendo en cuenta la sintomatología y los aspectos relacionados con sus hábitos cotidianos y su condición física y psicológica. Y esta forma de abordar a las personas se aplica también en la medicina deportiva y a la hora de aplicar un tratamiento homeopático u otro.

En definitiva, una opción terapéutica a tener en cuenta dentro del ámbito deportivo en cualquier época del año, con muchas ventajas para las personas que practican ejercicio físico con asiduidad.

martes, 3 de mayo de 2016

¿Cómo puedo usar la homeopatía para calmar mi estrés ante un examen?

La homeopatía tiene distintas aplicaciones y una de ellas se basa en el abordaje del estrés o la ansiedad ante distintas situaciones. Tener esta sensación frente a una prueba que puede influir en muchos aspectos de nuestra vida es normal, sin embargo en algunos casos se puede sufrir un descontrol sobre esas situaciones.
Sentir ansiedad ante un examen puede deberse a varias causas, la presión que nos rodee influye; lo que nos estemos jugando en la prueba también; y el miedo al fracaso, por supuesto. Tener nervios o cierta dosis de estrés es una reacción normal de los seres humanos, pero para evitar que influyan en nuestra vida cotidiana es necesario aprender a controlarlos.
Para ello tenemos muchos recursos. Uno de ellos es la homeopatía, ya que esta terapéutica tiene la ventaja de que no interfiere en la capacidad de concentración ni tampoco incide en la memoria, lo cual es positivo si tenemos en cuenta que para estudiar tenemos que estar a un rendimiento pleno, y además permite un uso prolongado. Los medicamentos homeopáticos son también compatibles con otros fármacos o tratamientos y no tienen efectos secundarios.
Podemos usarla unos días antes del examen o para calmarnos el mismo día, pero es importante también que acudamos a un médico especializado en homeopatía porque es quien mejor nos puede indicar el tratamiento más adecuado.
En ocasiones, ese estrés o ansiedad por los exámenes además de provocar en quien los sufre cambios anímicos, irritabilidad o falta de concentración, puede también generar síntomas fisiológicos. El posible sufrir trastornos digestivos, dolores musculares o de cabeza, náuseas, etc. La mejor manera de combatirlos es aprendiendo a gestionar el estrés a través de distintas técnicas de relajación y adoptando hábitos de vida saludables. Deporte, dieta sana, dormir bien, o realizar actividades que nos gusten y ayuden a desconectar, son algunas de las recomendaciones de los expertos.

Para cada uno de estos síntomas que se manifiestan en el organismo, la homeopatía es también una alternativa a tener en cuenta, ya que con los medicamentos homeopáticos se pueden abordar cada uno de estas afecciones que pueden interferir en nuestra vida diaria.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Cómo abordar los trastornos digestivos desde la homeopatía

Los trastornos digestivos pueden aparecer por diversos motivos. Por un lado, nos encontramos con problemas de digestiones difíciles o dispepsias En estos casos generalmente se presenta algún tipo de trastorno funcional como gastritis, sensación de estar lleno nada más comer o tener sueño tras las comidas, y también intolerancia a los alimentos grasos. Las personas que suelen padecer estos trastornos suelen ver cómo se agravan estos síntomas después de ingestas copiosas, por ello además de vigilar la alimentación si al final presentamos estos síntomas es posible recurrir a opciones como la homeopatía que ayuda a paliar y tratar este problema digestivo.

La gastroenteritis produce una inflamación de las mucosas del estómago y del intestino que generalmente genera vómitos y diarreas. Sus motivos son diversos, el comer alimentos en mal estado puede ser una de las causas, siendo ésta la más conocida, pero pueden estar asociadas a otros problemas de salud. En cualquier caso, lo aconsejable es acudir a un médico para que valore el posible motivo de este trastorno digestivo que también tiene su tratamiento homeopático.

Más compleja es la gastritis porque en este caso el dolor es persistente debido a que la mucosa del estómago sufre una inflamación aguda o de carácter crónico, de modo que el experto tendrá que hacer alguna prueba específica como una gastroscopia para determinar el origen del dolor. Esta prueba ayuda a descartar posibles complicaciones. En estas situaciones la homeopatía puede ayudar a mitigar el dolor estomacal. 

Paralelamente, durante ciertas celebraciones es habitual abusar de algunos alimentos o hacer comidas demasiado copiosas. Todos sabemos que la ingesta excesiva de comidas poco recomendables como dulces o golosinas, puede provocar empachos dando lugar a dolores de estómago intensos o incluso náuseas o vómitos. Para evitar estas situaciones lo mejor es moderarse en el consumo de estos productos, pero si finalmente no hemos cumplido con esta pauta podemos encontrar medicamentos homeopáticos que tratan estas dolencias. Además, estos fármacos tienen la característica de que son aptos para los niños, por lo que son una buena opción para estos casos tan frecuentes entre los más pequeños, aunque los adultos también pueden acceder a estos tratamientos, que carecen de efectos secundarios.

Si quieres tener en cuenta alguna recomendación sobre cómo pasar unas navidades saludables, pincha aquí.

lunes, 19 de octubre de 2015

Cómo vestirse para la práctica deportiva invernal.

Vestimenta para las actividades deportivas aeróbicas.
Para ello es necesario en primer lugar, conocer los sistemas que el organismo utiliza para disipar o generar calor según las condiciones climatológicas, y también tener en cuenta las principales características de los tejidos con los que están confeccionadas las prendas deportivas de última generación, para así poder aprovechar al máximo las ventajas que nos brindan los materiales más novedosos, llegando incluso a poder mejorar nuestro rendimiento.

¿Cómo vestirse para la práctica de actividades aeróbicas al aire libre?
Sabemos que el cuerpo humano intenta mantener la temperatura corporal siempre constante en torno a los 37º, por ello cuando la temperatura de nuestro cuerpo se ve alterada, aumenta con la actividad física ó se reduce por las inclemencias del tiempo, se ponen en funcionamiento diferentes respuestas fisiológicas que en ocasiones van acompañadas de sensaciones desagradables lo cual influye negativamente en nuestro rendimiento.
La sangre tiene una función clave en la regulación de la temperatura corporal, ya que transporta el calor a los órganos vitales para protegerlos cuando hace mucho frío (lo que nos ocasiona algún problemilla en las extremidades), ó para enfriarlo cuando ocurre lo contrario, llevando el exceso de calor desde el interior del cuerpo hasta la piel para su refrigeración a través del sudor.
Cuando la temperatura de nuestro cuerpo aumenta debido al trabajo muscular, recurre para normalizarla a los mecanismos refrigerantes, el más conocido es la transpiración que mediante la sudoración logra perder el calor generado por la actividad física. Es al evaporarse el agua del sudor pasando del estado líquido a gaseoso, cuando se produce el enfriamiento de la superficie corporal sobre la que tiene lugar el intercambio (por eso no debemos secar nuestro sudor cuando tenemos calor, sino dejar que se evapore).
A la transpiración se le suma el mecanismo de conducción por el cual el organismo cede calor a los objetos que están a menor temperatura .Por eso es recomendable en invierno llevar ropa a base de fibras sintéticas denominadas "térmicas", por su baja conductividad calórica, que ayudan a mantener una capa de aire caliente junto al cuerpo haciendo de aislante.
Se desaconsejan tejidos que absorban el sudor, es el caso de las fibras naturales como el algodón, la lana, la seda, porque mojados conducen gran cantidad de calor, enfriando rápidamente el organismo. La pérdida de calor por conducción al estar mojados es determinante, ya que la capacidad de eliminar calor del agua es 20 veces mayor que la del aire. Este inconveniente en situaciones de climatología adversa, ropa inadecuada, esfuerzos extremos o escasa alimentación puede provocar una "hipotermia": cuadro clínico que se caracteriza por un descenso de la temperatura corporal por debajo de 35º, palidez, escalofríos, tumefacción, incluso pérdida de la consciencia.
Otro de los mecanismos por el cual el organismo pierde calor es la convección, y se produce por efecto del viento, que además de incrementar la evaporación, despega la capa de aire caliente próxima a la piel. El organismo trata de conservar esa capa de aire caliente alrededor del cuerpo, como si de un "microclima" se tratase, debido a que el aire es un excelente aislante.
El organismo calienta esa nueva capa de aire con la temperatura que cede la sangre a través de la piel, lo cual conlleva una pérdida calórica. Por ello en invierno y sobre todo en la Ribera de Navarra donde el Cierzo es el protagonista, son muy aconsejables los tejidos paravientos en todos aquellos deportes que impliquen movimiento, o cuando el viento por sí sólo sopla fuerte y frío.
A este efecto los anglosajones lo denominan "Windchill" o "mordisco del viento"; de hecho en los productos Windstopper de Gore(R) se incluye una etiqueta con el "windchill calculator"; se trata de una sencilla gráfica giratoria con la cual se puede calcular la “sensación térmica“ ó la temperatura que realmente siente el cuerpo, simplemente haciendo coincidir la temperatura ambiente que marca el termómetro, con la velocidad del viento, dando esta relación valores térmicos espectacularmente bajos.
La pérdida calórica por radiación se basa en que el organismo cede calor al ambiente que está más frío, y su importancia depende principalmente de la diferencia de temperatura entre el individuo y el entorno.
Durante un trabajo muscular intenso el contenido calórico del cuerpo aumenta, el organismo responde dilatando los vasos sanguíneos superficiales de la piel, respuesta conocida como "vasodilatación", aumentando así la conductividad y la temperatura de la piel. Somos como una estufa que pierde calor fundamentalmente por la cabeza y las extremidades en las que la capa aislante de grasa es menor.
Por ello es conveniente llevar en invierno gorros, guantes y calcetines con buena capacidad aislante que eviten la pérdida calórica por radiación. Si la temperatura del entorno es inferior a la de la piel se pierde calor principalmente por convección y radiación, siendo la sudoración proporcional a la intensidad del esfuerzo, dependiendo de la humedad y de la temperatura del ambiente así como de las características individuales.
Cuando el organismo pierde temperatura reacciona fácilmente poniendo en funcionamiento respuestas fisiológicas que dificultan la pérdida energética en forma de calor. Así reduciendo la circulación sanguínea periférica lo que se conoce como "vasoconstricción",el cuerpo minimiza la cesión de calor al exterior por radiación y convección, aumentando así seis veces la capacidad aislante de la piel; pero esto provoca esa desagradable sensación de dedos helados y entumecidos. Además diversos estudios fisiológicos demuestran que un enfriamiento local de las extremidades puede estar asociado a un progresivo deterioro del rendimiento físico.
Con el reflejo de contracción muscular la conocida “tiritona” el organismo genera calor, y erizando los pelos ayuda a crear ese microclima alrededor del cuerpo conservando una buena capa de aire caliente en contacto con la piel.
Los escalofríos y la "piel de gallina" son una buena medida de defensa pero a nadie le gusta experimentarlos….
Teniendo en cuenta que la mayor parte de las calorías que gastamos se transforman en calor y que el organismo responde más fácilmente para generar calor que para disiparlo, es evidente que durante la práctica de actividades aeróbicas necesitaremos un menor aislamiento térmico, excepto en las extremidades, y por el contrario debemos utilizar tejidos que sean muy transpirables que faciliten disipar el calor generado.
No debemos olvidar que para actividades de menor intensidad y en condiciones adversas de frío y viento, sí que necesitaremos tejidos con una mayor capacidad aislante, o vestir el conocido "sistema de capas" que se basa en la máxima de que "varias capas finas son mejores aislantes que una sola gruesa…"; en actividades aeróbicas salvo excepciones, optimizaremos el sistema vistiendo 2 prendas técnicas, siempre y cuando respetemos una serie de condiciones:
La camiseta o 1º capa debe ir pegada al cuerpo, permitiendo realizar a la perfección movimientos amplios de forma cómoda, debe ser transpirable, y sobre todo que no absorba el sudor. Estas prendas interiores, están confeccionadas principalmente con fibras artificiales que permiten transportar el sudor al exterior, manteniéndonos secos, y facilitando su posterior evaporación.
Con bajas temperaturas se necesita que retengan el calor, hablamos de camisetas térmicas, siendo "térmico" sinónimo de aislante, o de la capacidad que el tejido tiene para mantener la temperatura corporal evitando la pérdida calórica.
Se usan tejidos con fibras de estructura hueca, basadas en los pelos de los caribús, cuyas pieles están consideradas como las mejores aislantes (las utilizan los esquimales para protegerse del frio) ya que conservan entre sus fibras y dentro de ellas, el aire que el cuerpo se encarga de calentar.
La más utilizada es el poliester considerada "hidrófoba" porque apenas absorbe agua lo cual reduce la pérdida calórica por conducción, y al mismo tiempo al ser transpirable favorecen el mecanismo de evaporación del sudor.
Actualmente podemos encontrar en el mercado prendas con curiosos tratamientos, como es el caso de la ropa para ciclismo de la marca americana Cannondale confeccionada con fibras de cobre que evitan la proliferación de hongos y bacterias, (tecnología usada ya por el ejército americano en Vietnam) ó la línea carbón merecedora del premio a la innovación textil 2006 por la prestigiosa revista TIME al incluir partículas de carbón activo en las badanas de los “culotes” y tejidos de los “maiots” logrando atenuar el olor generado por el ejercicio, un efecto antibacteriano , y una mayor capacidad de eliminar la humedad.
Como prendas exteriores ó 2º capa, debemos primar sobre todo la transpiración, que en condiciones adversas retenga el calor, sobre todo en nuestra zona que detenga el viento, e impermeable si somos de los que entrenamos bajo la lluvia.
Para la carrera a pié son ideales las chaquetillas o paravientos que están confeccionados con tejidos de poliamida/nylon, a base de filamentos muy finos y compactados impidiendo de esta manera que el aire penetre, y tratados con productos químicos que les confieren resistencia al agua; no son impermeables pero sí detienen el viento y sobre todo son muy transpirables.
Para vestir en la bici utilizaremos chaquetas paravientos pero debemos tener en cuenta que no son impermeables, y que las verdaderamente transpirables son más caras.
Para evitar la vasoconstricción en las extremidades, es necesario llevar guantes y cubrebotas con buenos tejidos aislantes que sin un excesivo grosor nos permitirán no pasar frío y tener buena movilidad en los dedos. Para los pies, lugar de desagradables sensaciones invernales, unos buenos calcetines de fibras "térmicas" relativamente gruesos, y encima el cubrebotas paravientos es la mejor solución.
Para días de lluvia, lo mejor son los tejidos con membranas impermeables y transpirables, para las actividades aeróbicas exigentes está el Gore-tex XCR, que es un 25% más transpirable que el resto de modelos, y el Gore-tex Paclite que por su gran ligereza es "el Ferrari de los Gores", pesa menos de 600 gr. y ocupa poco, aspectos muy importantes en nuestras actividades.
Las capas exteriores que no transpiran, están desaconsejadas en actividades aeróbicas, hablo de los típicos chubasqueros de plástico, pvc, o neoprenos, ya que al ser totalmente estancos impiden que el organismo disipe el calor generado con facilidad en el ejercicio, provocando que la temperatura corporal suba (hipertermia), se sude en exceso (debemos tener presente que corriendo podemos llegar a sudar en condiciones adversas de humedad y calor más de 4 litros/hora), facilitando la deshidratación y la consiguiente disminución del rendimiento, sin olvidar el elevado riesgo que suponen para la salud. Con chaquetas de baja transpirabilidad, habituales en vestimenta poco técnica, es fácil sentir durante la actividad el cuerpo empapado en sudor, y lo peor viene cuando paras, ya que te quedas frío rápidamente (por el mecanismo de conducción).
Debemos prestar especial importancia a que la capa exterior sea transpirable, es preferible ¡ si no queda más remedio, claro¡ , "estar mojado por lluvia que por sudor:" ya que se ha comprobado que cuando se siente estar empapado por sudor, hay una influencia negativa a nivel psicológico en condiciones de elevada tensión emocional, riesgo, o estrés físico, situaciones relativamente frecuentes en las actividades deportivas competitivas, sobre todo las realizadas en el medio natural.
Como conclusión para las actividades aeróbicas con una camiseta que no absorba el sudor que sea más ó menos térmica, y un paravientos transpirable, o impermeable si llueve, es suficiente incluso con temperaturas bajo cero.
Si optamos por una práctica de baja intensidad o en condiciones climatológicas más adversas, será necesario organizar nuestro sistema de capas, e introducir una intermedia entre la 1º capa y la exterior o paravientos, ésta 2º capa deberá ser de mayor capacidad aislante que la 1º , y será la que debamos quitar cuando notemos que nos sobra ropa….
Debemos tener siempre presente que cuanto mayor sea la intensidad de nuestra práctica más transpirable deberá ser nuestra ropa o con más posibilidad de ser ventilada (cremalleras frontales, bajo las axilas....) para evitar sobrecalentar el cuerpo.
Si conocemos las características físicas y técnicas de los tejidos podremos optimizar nuestra vestimenta, así descartaremos errores tan habituales como: vestir ropa interior de algodón en invierno , vestir para la bici forros polares sin membranas paravientos, o llevar durante actividades de gran sudoración chubasqueros de plástico o complementos de neopreno.


A lo largo de este artículo hemos analizado como los conceptos de transpiración, aislamiento térmico e impermeabilidad son muy importantes, pero debemos tener en cuenta que en la práctica deportiva son difíciles de conjugar por ser antagónicos. En este aspecto la investigación y el desarrollo de los tejidos ha sido meteórica, y actualmente vestir la ropa técnica adecuada conlleva disponer de mejores prestaciones, las cuales inciden positivamente en nuestro rendimiento. Hay un lema de una marca especializada en deportes practicados en la naturaleza que dice: "Con la ropa adecuada no hay nada como el mal tiempo”...

jueves, 8 de octubre de 2015

Hidratación en el ámbito deportivo

La mayoría de las reacciones químicas que sostienen los procesos vitales en el ser humano, se produce en medio líquido formado por agua, en las que están disueltas las sales minerales, los hidratos de carbono, proteínas y otros componentes.
La pérdida de líquido durante el ejercicio tiene una influencia negativa tanto sobre el rendimiento como en la salud del deportista. En nuestro organismo, el agua es el componente individual  de mayor magnitud y representa de media el 60% del peso corporal. No obstante la cantidad de líquido varía mucho entre los diversos tejidos (riñón y pulmón >80%, músculo 75%, piel 70% y tejido graso 10%). La pérdida de líquido depende de muchos factores como edad, tipo de ejercicio, intensidad de ejercicio, temperatura ambiental,…
Es ahora en la época veraniega donde aumentan las necesidades de la ingesta hídrica. Las necesidades son mayores en esta época. (ver tabla-1)
Tabla-1: Cantidad de agua (ml) eliminada por distintas vías.
Vía
Condiciones normales
Clima cálido
Ejercicio intenso
Orina
1400
1200
500
Heces
100
100
100
Piel (sudoración)
100
1400
5000
Piel (transpiración insensible)
350
350
350
Respiración
350
250
650
Total
2300
3300
6600

En condiciones normales, las necesidades de agua corresponden a unos 35 ml/kg de peso en el adulto. Si no se ingiere la cantidad necesaria de agua puede aparecer la deshidratación. Los síntomas de ésta son: flacidez de la piel, orina concentrada y poco volumen, sequedad de mucosas, taquicardia, desorientación, dificultad para concentrarse, contracturas musculares,... La sed es un mecanismo que aparece cuando hemos perdido entre el 1-2% del peso corporal. Suele ser un síntoma tardío de que ha comenzado el proceso de la deshidratación.
Algunas recomendaciones de la American College of Sports Medicine (ACSM-1996):
1.      Alimentación equilibrada.
2.      Se recomienda ingerir 500 ml de líquido unas 2 horas antes del ejercicio.
3.    Durante el ejercicio beber a intervalos regulares. Una forma sencilla de calcular lo que se debe ingerir en un entrenamiento en el gimnasio es pesarnos antes y después del ejercicio y esa será la cantidad que debemos ingerir durante el ejercicio.
4.     El líquido a consumir debe estar a una temperatura adecuada. Si realizamos una actividad al aire libre en la época veraniega debemos tomar el líquido a una temperatura de 15-22º.
5.   Para una correcta rehidratación debemos tomar líquidos con una cantidad apropiada de hidratos de carbono y electrolitos.
6.     Si realizamos un ejercicio durante más de una hora se recomienda que la ingesta de hidratos de carbono se realice en una tasa de 30-60g/hora, para retrasar la aparición de la fatiga. Esto se puede conseguir mediante la ingesta de 600-1200 ml y que contenga un 4-8% de hidratos de carbono.
7.  Se recomienda que la solución hidratante contenga CLNa (0.5-0,7 g/l de agua) en los ejercicios que duran más de una hora.

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